miércoles, 7 de diciembre de 2016

DUDAS EN LA RELACIÓN DE PAREJA

Desde 2015 tengo el orgullo de formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de toda España que contestamos consultas en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor, y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo y que quiero compartir contigo, publicando algunas de las consultas más destacadas que he tenido la oportunidad de contestar.

Esta semana: DUDAS SOBRE LO QUE QUIERE MI PAREJA Y LO QUE SIENTO POR ÉL. Un caso que sirve de ayuda para superar las inseguridades que surgen en ocasiones en las relaciones de pareja.

CONSULTA

Actualmente estoy saliendo con un chico que me parece increíble. Siempre quiere abrazarme, busca mi mano y le encanta jugar con mi cabello; me agrada que sea cariñoso pero a veces me irrita que quiera ser así en todos lados. Me siento un poco mal porque no soy reciproca. Nunca he sido expresiva ni cariñosa y no me nace querer un abrazo o un beso de él, aunque siento que es alguien importante en mi vida. Pero? él se irá fuera del país en menos de un mes y probablemente no nos volvamos a ver, aunque dice que me va a visitar donde yo vaya para poder seguir juntos y que sí se proyecta en el futuro conmigo. Soy muy desconfiada por malas experiencias pasadas. No entiendo bien lo que está pasando, no estoy segura de lo que él quiere, lo que estoy sintiendo o lo que está pasando.

RESPUESTA

Uno de los errores más comunes en el que caen las parejas es no aceptar que cada uno de los miembros de la pareja es una individualidad, con sus propias diferencias respecto al otro. Estas diferencias se pueden gestionar en pos de buscar el equilibrio y la compenetración en el sistema de la pareja. De hecho, es esta gestión de las diferencias una de las cualidades que presentan las parejas con un apego seguro, frente al apego ansioso y el apego distante, que suelen traer problemas. Los distintos estilos de apego tienen su origen en la infancia y/o en las experiencias pasadas pero se pueden modificar a través de psicoeducación y terapia cognitiva.

También parece que tu desconfianza tiene su base en experiencias del pasado. Los traumas y las malas vivencias suelen provocarnos indefensión y consolidan esquemas mentales negativos: pensar que lo malo sucederá siempre, en cualquier situación, y que no puedo cambiarlo. El pesimismo es un mecanismo de defensa inválido ya que no nos protege del dolor o la decepción ante una adversidad y además limita mucho la iniciativa, el atreverse, el arriesgarse. Un mecanismo sí válido ante la adversidad es la resiliencia: sobreponerse a la adversidad.


No te culpes por no ser tan expresiva ni afectiva como tu pareja, todos no somos iguales, busca con él momentos en los que podáis expresar vuestro cariño de una forma en la que ambos os sintáis cómodos; y pregúntate si es tu desconfianza, tu miedo a que te vuelvan a hacer daño, lo que provoca tus dudas. Si es así, recuerda que la adversidad siempre puede golpear. Pero no importa lo fuerte que golpee, sino tener la certeza de que podrás encajar el golpe y seguir adelante.

jueves, 1 de diciembre de 2016

¡HASTA PRONTO!

No me voy. Sólo me mudo.

Pero aún así... Me da una lastimilla... :(

Y es que han sido 3 años publicando en El Blog de Gabinete de Psicología Positiva, cada semana (¡cada semana sin falta, que se dice pronto!). Sobre Inteligencia Emocional, Positividad, Bienestar, Crecimiento Personal, Autoestima, Felicidad...

He aprendido tanto, tanto, durante estos tres años, escribiendo para ti (pero no voy a negarlo, también para mí), y he sido tan feliz. Tan feliz gracias a vuestra acogida, a vuestras valoraciones, a vuestras críticas constructivas... Feliz gracias a estar haciendo algo que me gusta, que me enamora, pero también feliz gracias a vuestro apoyo...

... tan feliz que, ¿¿¿cómo iba a dejarlo??? Ni pensarlo. ¡Si esto me da la vida! Escribir, escribirte, escribirme. No, no me voy. Sólo cambio de sitio, y te invito a seguirme, a visitarme de vez en cuando, a entrar para llevarte algo de mí y dejarme algo de ti.

Podrás seguir investigando conmigo la mente humana y buscando insaciable esa bonita quimera de la felicidad, en El Gabinete de David Salinas. Más personal, más mío, pero con la única intención, de hacerlo también más tuyo.

Mientras me voy adaptando a mi nueva casa, que también es tu casa, seguiré publicando en ambos sitios, y a partir de 2017, ya sólo podrás seguirme en mi nueva web. 

Así que, hasta pronto no, ¡hasta prontísimo!

Nos gusta la psicología, nos gusta la autogestión de nuestro bienestar personal, nos gusta a vida... Y ojalá que estos gustos comunes sean los pilares de una relación que dure mucho, mucho tiempo.

Te espero, ¿te vienes? :)

 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

ME SÉ LA TEORÍA... PERO CÓMO LA APLICO A LA PRÁCTICA

A todos nos ha pasado. Sí, a mí que soy psicólogo también. Más de una vez. Sí, vale, muchas veces...

Leemos libros de autoayuda o psicología científica, vamos a conferencias y talleres, vemos documentales... Adquirimos un montón de conocimientos útiles para la gestión de nuestras emociones y pensamientos y aún así... ¡Aaaagh, mi vida es un completo desastre, ¿por qué no se me queda nada de lo que he aprendido?!

En este post trataré de dar algunas claves para pasar de la teoría, a la práctica. Comenzamos:
  1. En primer lugar: lo que te pasa es que todavía no has aprendido nada, sino que estás dentro de un proceso de aprendizaje. Después de adquirir conocimientos, toca aplicar esos conocimientos, y para eso se requiere: tiempo, tolerancia a la frustración porque te equivocarás mucho (lo cual es normal y necesario), tiempo, reforzarte a ti misma valorando cuando lo haces bien, más tiempo...
  2. En segundo lugar: tu vida no es un completo desastre, estoy seguro. No puede ir todo mal, no puedes hacerlo todo mal. Quizá lo que te pasa es que pretendes leerte un libro de Jorge Bucay o ver una conferencia TED, y de repente convertirte en el Ser más feliz y más en paz del mundo. No existe ese Ser, nunca te vas a convertir en él, y no pasa nada. Soy psicólogo, colaboro con la Fundación Punset, he escrito un libro, escribo sobre psicología y bienestar semanalmente en este post y... ¡a mí también me pasa! También la cago, como todos. ¿Sabías que Jorge Bucay ha reconocido en alguna de sus obras haber pasado por una depresión? ¿Sorprendente? No, lo más normal del mundo.
  3. Todo lo que leas, escuches o veas, seguramente, aun cuando sea información de calidad, es información general (como estas claves que estoy dando). Si quieres aplicar orientaciones, pautas o estrategias que se dan a nivel general, tienes primero que conocerte muy bien a ti mismo. ¿Cuáles son tus debilidades, cuáles tus fortalezas, en qué fallas, en qué aciertas, qué miedos, traumas, barreras psicológicas, bloqueos o complejos te impiden avanzar, y de qué recursos dispones para superarlos? Por cierto, sí: la terapia psicológica funciona, y mucho, para conocerse mejor a sí mismo y entonces empezar a aplicar la teoría de la autoayuda a nuestro caso particular.
  4. Haz un registro. Apúntate. Digamos que tienes un problema para controlar tu ira. Cada vez que aparezca ese problema, apúntalo: qué desencadenó tu ira, qué sentiste, qué pensaste, cuál fue tu respuesta, cuáles las consecuencias... Esta información te ayudará a estar más alerta la próxima vez. Digamos que luego has adquirido una serie de estrategias para controlar la ira: apuntar las situaciones en las que no has aplicado esas estrategias te aportará una información valiosa para recordar hacerlo la próxima vez; apuntar las situaciones en las que sí has podido aplicarlas también te da una información valiosísima: cuando quiero, puedo, y el resultado entonces, mejora.
  5. Fíjate en aquéllos que han pasado por problemas o situaciones similares a los tuyos y los han superado. Qué hicieron, qué fue lo que les funcionó, qué dificultades encontraron y cómo lograron superarlas. Esta información, al ir dirigida directamente a nosotros, podemos asimilarla mucho mejor que un texto, una conferencia o un vídeo que va dirigido a un público amplio. Tener un modelo, o acceder a él, nos inspira.
  6. Valórate cada paso que des hacia tu objetivo, cada pequeño logro puede ser mucho más importante de lo que piensas. Hace poco hacía un taller en el que una mujer reconocía una fobia a los pollos, y ahora era capaz de ir a la tienda, ver un pollo y saludarlo con un "¡hola!". Para una persona sin esa fobia puede parecer una minucia, pero para ella es toda una osadía. Dale el valor que se merece a cada pequeña gran osadía que te atrevas a hacer, y de la misma manera, relativiza mucho los fracasos porque como ya dije, forman parte del proceso de aprendizaje.
  7. Y por último, pero no menos importante: no subestimes nunca el poder de la actitud. Muchas veces nos obsesionamos con el cómo: "pero cómo lo hago, ¿¿¿cómo???, dame herramientas, por favor, técnicas, estrategias, ¡¡¡soluciones!!!" A veces la única solución posible reside en el darse cuenta: me doy cuenta de que esta forma de pensar y actuar no me sirve y a partir de ahí adquiero la actitud (el compromiso con uno mismo) de cambiar esta forma de pensar y actuar.
Cambia lo que puedas cambiar. Acepta lo que no. El bienestar personal no reside en cómo ser feliz, ya que aprendemos cómo ser felices durante toda la vida, y hay tantas maneras de serlo. Pero la decisión de ser feliz es una, y es una decisión que puedes tomar HOY.

Un abrazo. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL FENÓMENO TRUMP DESDE UNA EXPLICACIÓN PSICOLÓGICA

Una semana después de la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, muchos son hoy los que siguen diciendo: ARE YOU SERIOUS??? (¿¿¿en serio???).

Sin embargo, a mí particularmente me parece de lo más normal que un tipo como Donald Trump haya ganado las elecciones. No hay ningún misterio en esto. La clave está en la empatía.

No criticaré la ideología republicana de Trump, ya que éste no es un blog de política. Tampoco lo demonizaré por sus comentarios machistas o racistas, ya que nadie es perfecto y quién soy yo para juzgar a nadie. Tampoco cuestionaré sus posturas sobre el cambio climático o sobre las armas, ya que quién me dice a mí que no soy yo el que está equivocado y él quien lleva la razón.

Pero hay una cosa, una cosita, de la que cualquier psicólogo puede darse cuenta. Y es que los psicólogos sabemos algo de comunicación verbal y no verbal. Y, aunque la afirmación que voy a hacer ahora no es para nada científica, es muy fácil deducir, a partir tanto del contenido como del continente de los mensajes de Trump, pero muy fácil, muy fácil, que... a ver... que el hombre no da para mucho.

Y de verdad que estoy tratando de no ser subjetivo en esta cuestión, ¡a mí Hillary tampoco me gustaba nada! Pero reto a cualquier experto en comunicación para que me diga lo contrario: Trump no parece un tipo muy inteligente.

Me refiero a una inteligencia que va mucho más allá del éxito. Uno puede tener mucho éxito, como Trump precisamente, y no ser ello un indicador de inteligencia. Cuando hablo de inteligencia me refiero a todos los tipos de inteligencia que sabemos que existen: la lógico matemática, la lingüística, la social, la inteligencia emocional...

Si comparamos la comunicación de Obama con la de Trump, el primero nos transmite seguridad, confianza, coherencia, moralidad... Y Trump... no mucho de eso. ¡Y sin embargo ha ganado! ¿Por qué? Insisto: la clave es la empatía.

Es mucho más fácil empatizar con los que se parecen a ti,
que con los que no.

Las estadísticas dicen que Trump ha ganado fundamentalmente porque ha arrasado en algunos Estados con el voto de clase media sin estudios superiores. Su discurso básico, simplón, y a veces chabacano (bueno: muchas veces), que molesta tanto a algunos, facilitaba no obstante que mucha gente empatizara con él, porque bueno, supongo que, perdónenme, son bastante básicos, simples y chabacanos.

Esto no quiere decir que todas las personas sin estudios superiores sean así, ni mucho menos, porque entre otras cosas no todas las personas sin estudios superiores han votado a Trump, igual que aquí en España no todos los universitarios votan a Podemos, pero sí parece que se ha establecido esa conexión empática entre muchos votantes y Trump: "Habla como pienso; como se parece a mí, le voto".

Podríamos decir que lo anterior es un ejemplo de Empatía Positiva: se produce una reacción empática por identificación con la otra persona. Pongamos un ejemplo de Empatía Negativa, o No Empatía, es decir: cuando no empatizo con la otra persona porque no me identifico con ella. Como cuando me provoca cierto grado de indiferencia que los sirios mueran ahogados en el agua porque son moritos (no son como yo) o me da un poco igual que violen a las niñas en las guerrillas del Congo para apoderarse del mineral con el que se fabrican los móviles, porque al fin y al cabo, son sólo unas negritas.

Desconozco si Donald Trump va aportar para que este mundo sea mejor o sea peor (tengo mis "ligeras" sospechas, pero me las guardo para mí). De lo que sí estoy convencido es que cada uno de nosotros sí puede, como dicen los americanos, make a difference, marcar una diferencia, marcar una pequeña diferencia. La Empatía Global, o globalización de la empatía, a todos, por igual, ponerse en el lugar del otro, provenga de donde provenga, sea su color de piel del color que sea, o sea hombre o mujer, puede ayudarnos un poco, a marcar esa pequeña diferencia.

Éste, por supuesto, no era un post sobre Donald Trump.

martes, 8 de noviembre de 2016

EL TRAUMA GOLPEA DOS VECES

Desde hace 3 años que vengo haciendo el Taller "¡Soy infeliz y me alegro!".

Sin duda un expresión difícil de entender. ¿¿¿Cómo puede nadie ser infeliz y alegrarse por ello???

A lo largo del taller ofrezco varias claves que justifican el sentido de dicha frase, y aunque para conocerlas hay que asistir al taller, en el post de esta semana voy a hablar de un tema muy relacionado: el trauma.

Existen diferentes definiciones para el trauma psicológico, pero para resumir, lo podríamos delimitar como la herida emocional que se produce como consecuencia a la exposición ante una adversidad o un fracaso.

Un trauma se produce al sufrir una violación, los efectos de una guerra, o tras un accidente de tráfico. Sin embargo, no es tan importante la magnitud o gravedad del suceso, como la percepción, interpretación y valoración del mismo. Así, un trauma también pueden ser: una ruptura sentimental, una discusión, o la perdida de empleo.

Todo depende de cómo se vivencien los acontecimientos.

Por esto, los psicoanalistas dicen que el trauma golpea dos veces. Una cuando se vive, cuando pasa. La otra, cuando le damos significado a lo que nos pasa.

Puede ser que no le demos significado, y nos quedemos sólo en el impacto emocional, por lo que la herida quedará abierta. O que le demos un significado tan exagerado e irreal, que la herida mal cicatrizará. Es cuando conseguirmos integrar el trauma como una experiencia de vida más, cuando sanamos.

Sin embargo, para ello es fundamental el entorno del sujeto. El entorno, con sus sucesos positivos y negativos, forja nuestra personalidad y estilos de afrontamiento, nuestra identidad. Pero no lo hace solo...

Forjamos nuestra identidad frente a la mirada de los otros.

Los otros: la familia, el grupo de iguales, la comunidad, las Redes Sociales... Están siempre presente en los sucesos que nos pasan, incluso cuando no lo están.

"Me han despedido. Dios mío, ¿qué pasará cuando se enteren?"

Lo sé. Te has sentido muy identificada con ese "qué pasará cuando se enteren". Yo también.

La respuesta de nuestro entorno a nuestros propios traumas, o la importancia que yo dé a la respuesta del entorno a mi propio trauma, puede ser determinante, en la proyección que hago de mí mismo y de mi historia personal, de mi identidad, a partir del suceso traumático.

Y... Como sociedad, estamos tan preparados para compartir la alegría, ¿verdad? Enseñarles a nuestros amigos las fotos de nuestro último viaje, brindar por un éxito reciente, montar una fiesta para celebrar cualquier buena nueva.

Sin embargo, la adversidad y el fracaso, es mejor taparlas, ocultarlas, porque lo que dicen de mí... Lo que dicen de mí aquellas dos perras es que...

Soy un infeliz.

Si me pasan cosas malas, soy un infeliz.

¿Realmente... lo crees? ¿Crees que esto es así? ¿Crees que debe ser así? ¿Crees que tu identidad se debe basar en lo que te pasa y como tu entorno lo interprete y valore? ¿O existe una alternativa?

Yo creo que existe una alternativa. Y por eso llevo 3 años haciendo el taller, con irónico título (¡y no daré más pistas que ya estoy hablando demasiado!) "¡Soy infeliz y me alegro!". El próximo será este sábado 12/11 por la mañana en el centro de Málaga. Si estás por allí, te espero. Si no, como siempre...

Fuertes abrazos.

martes, 1 de noviembre de 2016

PENSAR QUE ESTORBO

Desde 2015 tengo el orgullo de formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de toda España que contestamos consultas en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor, y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo y que quiero compartir contigo, publicando en mi blog algunas de las consultas más destacadas que he tenido la oportunidad de contestar.

Esta semana: PENSAR QUE ESTORBO, un caso que nos ayuda a identificar cómo los pensamientos negativos polarizados pueden suponer una fuente de destrucción de la propia autoestima y, por ende, del bienestar personal.

CONSULTA
  
Esta es la historia de alguien que siempre buscó compañía, al que sus amigos dejaron atrás, al que la ansiedad le resultaba extenuante y sólo se mantenía si pensaba en una razón para seguir luchando. Pero se enteró de que una enfermedad acabaría con lo único que lo motivaba y decidió no volver a estorbar. Alguien que no logró nada en su vida, sin valor, que nunca pudo dejar huella, alguien olvidado que aunque sabe que su problema no es el mayor del mundo, es el mayor de su propio mundo. Un inútil, una persona más con problemas no mayores a los de muchos pero que ya no puede soportar. Si alguien realmente lee esto le pido perdón por lo aburrido y tedioso.

RESPUESTA
   
La última frase de tu historia  es quizás el reflejo más evidente de un importante déficit de autoestima, y que es consecuencia del automachaque al que te sometes durante todo el texto. Este automachaque aparece cuando nuestros pensamientos van dirigidos casi exclusivamente al fallo, al error, a lo que se hizo mal, lo que no se hizo e incluso a lo que nos sucedió y que no controlábamos. Este automachaque suele estar asociado a sentimientos de culpa irracionales, como por ejemplo sentirse culpable ante una enfermedad, como si tú hubieras elegido tenerla. Este automachaque no es bueno y, desde luego, no va a ayudarte en nada a resolver ese problema que mencionas. 

Tampoco van a ayudarte mucho los pensamientos polarizados. "Lo único que lo motivaba... no logró nada en su vida... nunca pudo dejar huella". Palabras como "único, nada, nunca", reflejan una clara tendencia a irte hacia los extremos, una peligrosa y autodestructiva tendencia cuando además tiendes a irte al extremo negativo. La realidad raramente es blanca o negra, sino que está llena de matices, de grises, o de colores, si lo prefieres.

¿Qué es lo que sí puede ayudarte? Lo primero ponerte en manos de un profesional. Te ayudará a acabar con ese automachaque y ese pensamiento polarizado. Te ayudará a que empieces a autoexplorarte y autoconocerte, a dirigir el foco de atención hacia tus virtudes, y hacia tus logros, porque seguro que los tienes. Te ayudará encontrar nuevas fuentes de motivación compatibles con tu enfermedad, y te ayudará a recuperar la fuerza de voluntad necesaria para construir nuevas redes sociales, importantísimas para ser feliz. Te ayudará en definitiva a redescubrirte, y quién sabe si, cuando eso pase, hasta a que te rías del "inútil" de tu historia, porque tu nuevo concepto de ti mismo ya quedará muy, muy lejos de él. Ánimo, un abrazo.

martes, 25 de octubre de 2016

LA FALSA NECESIDAD DE APROBACIÓN



Seamos honestos: nos gusta gustar.

Nos gustan los "Me gusta" de Facebook, los halagos sinceros, enterarnos de que lo que hacemos o lo que somos agrada a otras personas.

Y todo aquello que nos gusta, que nos produce placer, que es percibido por nuestro cerebro como una recompensa, tendemos a conseguirlo de nuevo. Lo deseamos, lo buscamos.

Y no pienso que haya nada malo en ello. Que cada uno busque lo que desee, mientras no haga daño a otros y a sí mismo.

Sin embargo... cuando uno cree que necesita la aprobación de los demás para vivir de una manera digna y obtener felicidad a cambio: lo más normal es que haga daños a otros y a sí mismo. Y que por tanto no consiga, para nada, felicidad.

Cuando abandonas tus principios y valores para recibir la aprobación del grupo.

Cuando agredes a otras personas porque los demás lo verán guay o cool.

Cuando sacrificas el tiempo de los que más te quieren para ganar dinero y comprar cosas con las que impresionar a gente que no conoces.

Cuando vives la vida que no tú sino otros han elegido por ti.

Cuando mostrar lo que se hace se ha vuelto más importante que vivir lo que se hace.

Cuando no te atreves a gritar de rabia, llorar por melancolía o reír como un loco, por miedo a ser juzgado.

Cuando priorizas el "qué dirán" antes que el "cómo me sentiré".

Cuando prefieres la compañía de gente con la que te sientes solo, antes que la soledad de tu propia compañía.

Cuando consigues la sonrisa de los demás, pero pierdes la sonrisa del espejo.

Todos estas situaciones se dan a través de comportamientos o actitudes dirigidas por una falsa necesidad de aprobación: la creencia errónea de pensar que si no gusto no seré feliz, y que lleva a generar dependencia o apego, que generan ansiedad y frustraciones, que finalmente provocan... Por supuesto: infelicidad.

No necesitas gustar a nadie, más que a ti mismo, 
y para gustarte a ti mismo, sólo necesitas aceptarte.

Y si te aceptas, no tendrás ningún inconveniente en ser tú misma, y siendo tú misma:

Te atreverás a equivocarte.

Te atreverás a fracasar.

Te atreverás a llevar la contraria.

Te atreverás a defender tus derechos, tu individualidad, tu libertad.

Te atreverás a hacer el ridículo.

Te atreverás a decir "te quiero" sin esperar que te lo devuelvan.

Te atreverás a exponerte ante el juicio de los demás.

Te atreverás a decepcionar, a desilusionar, a no estar a la altura.

Te atreverás a no ser siempre correcto, a nunca querer ser perfecto.

Te atreverás a ser más tú.

Y ser más uno mismo es, sin lugar a dudas, el camino del crecimiento personal. Y en ese camino encontrarás, estoy seguro de ello, muchos más momentos felices que en el camino de la falsa necesidad de aprobación.

¿Que no me crees? No me importa. No necesito tu puta aprobación de mierda.

No necesito nada de ti.

Sólo te quiero.

Abrazos. 


Nota del Autor: este post está inspirado en capítulo 1º de la 3ª temporada de Black Mirror, titulado Nosedive (Caída en Picado, en español), el cual os recomiendo mucho, mucho.