miércoles, 24 de agosto de 2016

EL PESIMISMO: UN MECANISMO DE DEFENSA INVÁLIDO

En 2015 tuve el orgullo de pasar a  formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de diversos puntos de España que contestan las consultas de los usuarios de este servicio, en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor... y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo, y que quiero compartir contigo, publicando durante este Agosto una breve recopilación de algunas de las consultas que he tenido la oportunidad de contestar.
 
Esta semana: EL PESIMISMO: UN MECANISMO DE DEFENSA INVÁLIDO, una consulta que nos muestra como el pesimismo, además de predisponernos al fracaso, no nos protege de sentimientos como la decepción o la desilusión, mientras que la esperanza y el optimismo sí que nos ayudan en el camino hacia el éxito. Espero como siempre que guste y sea últil. Abrazos.
 
 
Consulta:

9 meses después de romper una relación de 11 años conocí a un chico con el que llevo 6 meses de relación sin compromiso. Nuestras citas son sólo de tipo sexual. Siempre he desconfiado de él, ya que le idealicé y nunca creí que alguien como él estuviese con alguien como yo, así que acepté este tipo de relación sin compromiso pensando que si llegaba un final no me dolería. Pero me equivoqué, y cuando mis amigas lo vieron con otra chica me llevé un gran disgusto. No le culpo porque él nunca me prometió nada y fui yo quien no fue sincera ni con él ni conmigo misma. Ahora no sé qué hacer, me gustaría ser asertiva y expresar mis sentimientos, pero me da miedo la humillación y su negativa, estoy convencida de que él no siente nada por mí y valoro dejar la relación sin más porque seguro que ni siquiera le importa, ya que estará ocupado con otra. Hace un par de años estuve en tratamiento psicológico por mi anterior pareja y me aterra pensar que vuelva a recaer.
 
Respuesta:
 
Tu caso es muy ejemplarizante: el pesimismo es un mecanismo de defensa. Si pienso que no tendré éxito, creeré que si luego efectivamente fracaso, la decepción no será tan grande. Sin embargo, con esa actitud negativa, nosotros mismos estamos poniendo los cimientos del fracaso, ya que nos predisponemos a él, y aparece entonces lo que conocemos como profecía autocumplida: una creencia que al final se cumple porque nosotros, de forma no intencionada, facilitamos que se cumpla. En tu caso: creíste que no eras lo suficientemente válida para estar con él, eso llevó a abandonar cualquier intento de compromiso serio entre los dos y, sin compromiso, ¿qué le impedía a él conocer a otra chica?

El pesimismo es además un mecanismo de defensa totalmente inválido, y tú lo has experimentado. No te comprometiste con él porque pensabas que así, si llegaba un final, no te dolería, y sin embargo... ¡te ha dolido lo mismo! Ahí radica la ineficacia del pesimismo, porque a través de él pretendemos suprimir sentimientos como la ilusión, la esperanza, o el enamoramiento. Pero los sentimientos no se pueden suprimir, y es más, son precisamente ese tipo de sentimientos los que nos predisponen al éxito, justo lo contrario que el pesimismo.

Y ahora sin embargo vuelves a tener pensamientos pesimistas, adelantando humillación e indiferencia por su parte, y sufrimiento psicológico por la tuya. El dolor ante un rechazo es superable. Pero la auto-decepción por no intentarlo se enquista, ya que entonces siempre estaremos con el ¿¿¿y si??? Atrévete por tanto, como tú misma propones, a hablar con él, de forma honesta y asertiva, reconociéndole lo que sientes. Y si finalmente sucediera lo peor, ten confianza en que lo superarás. No tengas miedo al dolor, forma parte de la vida. Suerte, un abrazo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

LA DESESPERANZA FRENTE A LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

En 2015 tuve el orgullo de pasar a  formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de diversos puntos de España que contestan las consultas de los usuarios de este servicio, en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor... y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo, y que quiero compartir contigo, publicando durante este Agosto una breve recopilación de algunas de las consultas que he tenido la oportunidad de contestar.

En esta semana: LA DESESPERANZA FRENTE A UNA SITUACIÓN COMPLICADA, un problema, lamentablemente, muy común hoy por los tiempos que corren, pero para el que existen soluciones. Espero que sea de utilidad. Muchos abrazos.

Consulta:

Yo era una persona que vivía muy bien, con estabilidad económica, tenia todo, hasta que empecé a ayudar con dinero a algunas amistades y a mi pareja y mi vida comenzó a decaer. Me siento desesperada, estoy al borde de un infarto, mi situación económica está en quiebra, todas las personas a las que pedí ayuda me dieron la espalda, los bancos me acosan con los cobros, el negocio que puso mi pareja está al borde de la quiebra y hasta su familia le ha dado la espalda. No sé qué hacer, he pensado en el suicidio. Tengo un hermano mayor al que todavía no he pedido ayuda y no sé si contarle o no; él es una persona muy recta y no sé cuál será su reacción al enterarse. Si al menos hubiera alguien que me ofreciera la mano. Gracias por escucharme...

Respuesta

Una situación de estrés económico como la que nos cuentas es muy complicada y lleva asociada consigo estados emocionales muy intensos y difíciles de gestionar, como la desesperanza. Sin embargo, es importante que te des cuenta de que mantener el foco de atención en el problema, en lo que se ha perdido, o en tu propio estado de ánimo, no te va a servir para sacarte de la situación y mucho menos para hacerte sentir mejor. Hay que, por mucho que se haya intentado, persistir en la búsqueda de soluciones.


Por ejemplo: está más que demostrada la importancia que tiene el apoyo social en las personas que deben hacer frente a graves complicaciones económicas. Tú dices que ya has pedido ayuda, pero, ¿has explorado todas las posibilidades? ¿Por qué no has pedido ayuda a tu hermano? ¿Qué es lo que temes o lo que sientes ante la perspectiva de hacerlo? ¿Acaso no has ofrecido tú ayuda a otros en el pasado? ¿Y ahora no la mereces?


A través del apoyo social no puedes encontrar sólo ayuda económica, sino distintos tipos de recursos: emocionales, instrumentales, informativos y evaluativos. Por eso es importante que también acudas a los servicios sociales de tu comunidad: entidades públicas, asociaciones, fundaciones, colectivos, etc. Te ayudarán a guiarte en esa búsqueda de soluciones tan importante ahora mismo para ti, y también a darte cuenta de que no estás sola en esta batalla, que hay más gente librándola, y personas que han pasado por tu misma situación y siguen adelante, o al menos, están en ello. Ánimo, un abrazo.



miércoles, 10 de agosto de 2016

¿SI NO TE SALE DECIR TE QUIERO, ES QUE NO LO SIENTES?

En 2015 tuve el orgullo de pasar a  formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de diversos puntos de España que contestan las consultas de los usuarios de este servicio, en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor... y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo, y que quiero compartir contigo, publicando durante este Agosto una breve recopilación de algunas de las consultas que he tenido la oportunidad de contestar.

En esta semana: ¿Si no te sale decir Te Quiero, es que no lo sientes?, una consulta que enfatiza la importancia de la comunicación en las relaciones de pareja y también nos recuerda que el amor, se puede expresas de muy diversas manera.
 
Aprovecho además para avisarte de que este Viernes 12 de Agosto, si estás en Málaga, tienes la oportunidad de participar en una Nueva Edición del Taller Desarmando a Cupido, para desmontar todas esas creencias tóxicas que giran en torno al amor y al sexo que envenenan las relaciones de pareja y contaminan la autoestima de los solteros.
 
Os dejo ya con la consulta. Abrazos.
 
 
 
Consulta:
 
Mi pareja no me dice que me quiere. La razón que me da es porque no le sale. Bajo mi punto de vista si no te sale es porque no lo sientes. Llevamos poco tiempo, menos de un año, y antes sí lo decía. Hay planes de futuro. ¿Puede ser que quieras a alguien y no te salga decirlo?
 
Respuesta:
 
A tu pregunta: un rotundo sí. La Inteligencia Emocional comprende las habilidades para percibir, comprender, expresar y regular las emociones. Hay personas que tienen más desarrolladas esas habilidades, y eso depende de factores biológicos y ambientales y la interacción entre ambos. A una persona le puede costar más hablar de lo que siente porque en su familia nunca se ha hecho o incluso ha estado mal visto.

Por tanto, ¿si no te sale es que no lo sientes? Un rotundo: para nada. Pero es que además, hay muchas formas de decir Te quiero. Acordarse de uno, preocuparse, interesarse por cómo le ha ido el día, un gesto amable, un acto cariñoso... Cada persona es única y expresa el amor a su manera, pero lo importante es el tipo de relación que se establece.

Es posible que tus dudas se manifiesten porque os habéis marcado un proyecto de futuro, y no comprendes que tu pareja antes sí que fuera capaz de decir Te quiero y ahora no lo haga. Esa incongruencia, que te genera incertidumbre, es posible que se dé porque el inicio de una relación se caracteriza por una pasión que se vive de manera muy intensa, y que luego tiende a disminuir y se compensa con otro tipo de componentes: cariño, complicidad, compromiso. Mi recomendación es que hables con tu chico y, más que centrar el tema de la conversación en si te quiere o no te quiere, habléis de cómo os sentís dentro de la relación, de cuáles son vuestras expectativas, y qué cosas están funcionando y cuáles no, en pos de mejorar vuestra forma de comunicaros y relacionaros.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LAS MALAS RACHAS, ¿AZAR O SUBCONSCIENTE?


En 2015 tuve el orgullo de pasar a  formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de diversos puntos de España que contestan las consultas de los usuarios de este servicio, en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor... y muchos otros.

Desde entonces, mucho trabajo, más de 120 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevo, y que quiero compartir contigo, publicando durante este Agosto una breve recopilación de algunas de las consultas que he tenido la oportunidad de contestar.

Empezamos por la primera que me tocó, Las Malas Rachas, ¿azar o subconsciente?, una consulta que nos habla sobre la influencia de las atribuciones causales, esto es, de las explicaciones que damos a las cosas que nos pasan.

Espero que os sea últil. Un abrazo.



Consulta:

Llevo una racha, que me dificulta pensar con normalidad: un coche me golpeó, mi pareja me confesó que me fue infiel (aunque lo he perdonado), hace unos días estaba cocinando y salió una llamarada hacia la campana, ayer choqué de nuevo contra un coche? Necesito saber qué puedo pensar de mi situación actual. Creo que como me ha absorbido el hecho de que mi pareja me fuera infiel, estos accidentes son producto de mi subconsciente. Me siento deprimida, mi pareja me culpa de hacer gastos extraordinarios debido a mis accidentes, y quiero evitar pensar que esto es fruto de un mal de ojo o que alguien me desea el mal.

Respuesta

Las atribuciones causales son las explicaciones que damos a los eventos que nos pasan. Cuando se suceden varios eventos negativos podemos hacer atribuciones externas y de incontrolabilidad (se ha debido al azar: ?me han echado un mal de ojo?) o de estabilidad (pensar que lo malo me va a seguir sucediendo siempre). Esto lleva a indefensión: pensar que no podemos hacer nada. Analiza si tenías cierto grado de responsabilidad en los sucesos que mencionas y trata de no poner el foco de atención en lo negativo: tus últimas semanas seguro que no se restringen sólo a esos eventos negativos.


Puede que los accidentes que mencionas sean a causa de despistes provocados por las rumiaciones . Es frecuente tras una infidelidad, que ambas personas en la pareja manifiesten sentimientos de culpa y pensamientos rumiativos que les impiden estar concentrados en el ?aquí y ahora?. Rumiar es dar vueltas y vueltas a un problema sin hallar una solución. Cuando detectes que te está pasando, una manera de cortar la rumiación es ir al foco del malestar, al origen del problema, y buscar soluciones al mismo y después aplicarlas.


Por último, piensa que aunque puedas tener cierto grado de responsabilidad en los accidentes que narras, no son en absoluto actos deseados por ti. No somos perfectos, a veces nos despistamos, nos equivocamos, fallamos? Culparnos o que nos culpen no sirve de nada. Pídele a tu pareja que se ponga en tu lugar, para despertar su empatía, y pensad que los accidentes son fenómenos que pueden sucederle a todo el mundo.

miércoles, 27 de julio de 2016

CÓMO SER MÁS PERSEVERANTE PARA LOGRAR TUS METAS



 Esta semana, en el Gabinete de Psicología Positiva, contamos con una firma
invitada, Ana Hidalgo, psicóloga y magister en Intervención en la Ansiedad y el Estrés, quien ha escrito este post para ayudarte a ser perseverante en la consecución de tus objetivos. ¡Esperamos que te guste, un abrazo!


¿Quién ha abandonado alguna vez sus metas antes de tiempo por no saber perseverar?


Me declaro culpable. En más de una ocasión reconozco que he tirado la toalla antes incluso de empezar el combate.


Afortunadamente, he ido aprendiendo con los años y poco a poco voy alcanzando objetivos.


Pero, ¿sabes por qué nos sucede esto?, ¿te preguntas qué puedes hacer para perseverar y conseguir lo que quieres?


En mi caso, abandoné por un fallo de principiante: mi objetivo estaba mal planteado.


Quería hacer algo de ejercicio porque todo el mundo me decía que me vendría bien, pero lo cierto es que yo me veía estupendamente y no lo sentía como algo necesario.


Mi objetivo era más bien banal: aceptación social, complacencia… llámalo como quieras.


La cuestión es que no me enfoqué en lo que realmente quería y era importante para mí y por eso abandoné en seguida.


¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?


A veces olvidamos centrarnos en nosotros, en lo que queremos, y cedemos a las presiones de otros: hay que saber idiomas, hacer deporte, estar en el peso correcto… ¿te suena?


Para aprender a perseverar vas a necesitar saber definir bien tus objetivos. 

"¡Ostras!, ¿y eso cómo se hace?”


Tranquilo, que te explico a continuación cómo hacerlo.


Cómo definir mis objetivos..  


   Todo objetivo busca un fin, algo que queremos lograr. ¿Sabes cuál es tu fin último con este objetivo?


Por ejemplo, no es lo mismo querer dejar de fumar por querer agradar a tu pareja, que, porque el neumólogo te ha dicho que tus pulmones están a punto de colapsar, y decides cuidar tu salud para no morir tan joven.


En ambos casos, se pueden hacer cosas muy distintas para lograr tu objetivo sólo tienes que decidir qué opción te gusta más entre las posibles.


Por ejemplo, en el primer caso, puedes comprar unas flores a tu pareja para agradarla, conseguirás lo mismo, pero con mucho menos esfuerzo que dejando de fumar, por lo que probablemente el dejar de fumar no te motive lo suficiente.


Sin embargo, en el segundo caso, si sabes que o cuidas tus pulmones o el neumólogo te da un año de vida, dejar de fumar se convierte en una muy buena opción.


En mi caso, con eso de hacer ejercicio, debo decirte que finalmente sí conseguí hacerlo al enfocar mi objetivo.


Hace ya varios años me di cuenta que quería poder disfrutar más de los juegos con mi hija: montar en bici, jugar al pilla, pilla … y aguantar su ritmo requería estar en forma sí o sí.


Así que cambié mi enfoque y lo conseguí.


Mi hija fue mi gran motivación para lograr mi objetivo, ¿cuál es la tuya?


Busca los motivos reales que te mueven a hacer lo que haces.


La presión, la deseabilidad social o los motivos banales, no suelen ser buenos aliados de la perseverancia.       

En segundo lugar, expresa tu objetivo en forma de conducta. Hazlo medible, alcanzable, limitado en el tiempo y, sobre todo, específico.

Por ejemplo, no digas: “quiero adelgazar tres kilos” ¿recuerdas que necesitabas un motivo?, trata de incorporarlo en tu definición.


Podría ser algo así: “Para mejorar mi salud y sentirme bien, he decidido seguir la dieta del nutricionista durante tres semanas para perder 2 kg”.


Una vez que lo tengas definido escríbelo en un papel y colócalo en un lugar visible para poder recordarlo con facilidad.



¿Basta con definir bien los objetivos para ganar perseverancia?


NO, ese es sólo el paso previo.


Estos son otros pasos que debes dar:

Ahora que comienzas a tener más claro lo que quieres, ya tienes tu objetivo, haz que sea posible realizarlo.

Divide tu meta en pequeños pasos alcanzables, creando mini objetivos que puedas controlar.


Continuando con el ejemplo anterior, puedes ponerte tareas como contactar con el nutricionista, deshacerte de la comida basura que acumulas en casa, ir a comprar los ingredientes del menú …


Al igual que en el objetivo general, haz que estas mini tareas sean igualmente medibles, alcanzables, específicas y estén limitadas en el tiempo, esto te ayudará a cumplirlas dentro del plazo deseado.

    
    Revisa con cierta frecuencia le cumplimiento de tus objetivos y felicítate por ello.


No olvides que conseguir tus objetivos requiere esfuerzo, por lo que felicítate por tus avances, por pequeños que sean.


Además, el revisar tu avance te permitirá ajustar tus expectativas. A veces somos demasiado optimistas o impacientes y queremos abarcar más de la cuenta.


Si tus objetivos no están bien alineados con la realidad, ajústalos en el tiempo o divídelos en otros más pequeños.


¿Y qué pasa con la actitud?


Es imprescindible también mantener una actitud positiva. Recuerda el mantra: “quiero, puedo y voy a lograrlo”.


No te desanimes ante las adversidades, nadie dijo que fuera fácil, pero puedes lograrlo.


Si algo sale mal un día, no te rindas, busca la causa y evítalo en el futuro. Se cambia el plan si hace falta, pero no el objetivo.


Si tu objetivo consiste en dejar una adicción o un mal hábito, busca actividades alternativas que te permitan distraerte.


Mantener tu cerebro activo te ayudará a hacerlo más flexible y ajustarse a los nuevos hábitos que quieres lograr.


Finalmente, mantén tu cuerpo hidratado y bien alimentado, dado que la falta de glucosa o hidratación perjudicará tu autocontrol.



¿Te ha gustado este post? Cada semana comparto artículos similares en mi web www.terapiaconAna.com Pásate a echarle un vistazo y descárgate el ebook que he preparado de regalo para ti.

martes, 19 de julio de 2016

CÓMO DISFRUTAR MEJOR DE TU TIEMPO DE OCIO

La 1ª regla básica, fundamental y megahiperimportante para disfrutar de tu tiempo de ocio es: ten tiempo de ocio.

Hay personas que por causa de las largas jornadas de trabajo, carecen de una sensación real de disponer de este tiempo. Y hay quienes poseyendo la ocasión de tener tiempo de ocio, sienten que ese espacio es una pérdida de tiempo y que deberían (los malditos "debos") de invertirlo en algo productivo.

Parece la consecuencia lógica de un modelo económico, social y político que nos trata más como productores-consumidores que como personas, ¿verdad?

Sin embargo, numerosos estudios de la Psicología Positiva (ya sabes: la corriente de la Psicología que se ocupa del estudio del bienestar, y no del malestar), indican que cuando una persona está contenta y descansada, su rendimiento aumenta, aparte que se genera una mayor liberación de endorfinas (las hormonas de la felicidad).

Conclusión: si nos divertimos y descansamos, cuando trabajamos, rendimos mejor, que si trabajamos todo el tiempo.

Esto, que parece evidente, para muchas personas es un sueño inalzanzable (los work-alcholics: adictos al trabajo). Sin embargo sólo se trata de tener fuerza de voluntad para comprometerte, a partir de ya, a dejar como mínimo un hueco diario para realizar alguna actividad de ocio que vaya más allá de tumbarte en el sofá a ver la tele hasta quedarte dormido (eso es descanso).

Si aprendiste a hacerlo con los estudios, con el trabajo, con los deberes de los críos, con la ducha, con el cepillado de dientes, con las comidas, con las tareas del hogar... ¿Por qué no vas a poder adquirir el hábito de hacer algo ocioso cada día? ¡Si además es bueno para tu salud, para tu bienestar, y para tu rendimiento!

Los siguiente consejos te pueden ayudar en este sano propósito:
  • Elabora una lista de actividades que te gustaría hacer y que siempre pones excusas para no empezar. Algunas ideas: ejercicio físico, deportes, pasear, danza, teatro, salir con amigos, leer, bricomanía, cocina, yoga, meditación... ¡Hay miles de ellas!
  • ¿Sabes ya lo que quieres hacer? Ahora habrá que encontrar tiempo... ¡Pero es que no tengo! Seguro que sí, seguro que puedes encontrar algún hueco para ellas: organízate, planifica, delega, prioriza, sacrifica... Por ejemplo: si tienes pareja e hijos turnaos para que él pueda asistir a las clases de cocina y ella a los partidos de fútbol con las amigas (seguro que pasa...). Si estás solter@ pero simplemente sales muy tarde del trabajo, aprovecha el parón de la comida para acortar la siesta (las siestas largas provocan somnolencia diurna) y hacer algo con el tiempo que sobra (yo por ejemplo leo entre 10-15 minutos... ¡ya es algo!). No falta tiempo... ¡sobran excusas!
  • No siempre, de manera impepinable, todos los días de mi vida, debo hacer algo ocioso y si no lo hago significará que soy un desgraciado y que todos los demás (ya que ellos sí son capaces de hacerlo) son mucho más felices que yo. En primer lugar: están los fines de semana, los festivos, las vacaciones... En segundo lugar: ten cuidados con tus sesgos cognitivos. Que tengas poco tiempo libre no significa que seas un esclavo que lo único que hace es trabajar. ¿Tienes, aunque sea poco? Pues céntrate primero en cómo lo puedes aprovechar de manera positiva para ti, y luego, en qué cambios has de hacer en tu vida para poder disponer de más tiempo libre.
  • Sé creativo. Tuve una paciente que venía a mi consulta justo después de hacer running (por alguna extraña enfermedad biológica, ¡no olía!, os lo juro), puedes aprovechar los viajes en bus o metro para jugar con el móvil o leer en el E-book, los parones en medio del trabajo para dibujar, escribir o crear poesía... Establece una relación creativa con tu tiempo en lugar de pasiva. Yo hay veces que sólo dispongo de 5 minutos para hacer la cama pero pongo la radio y canto y bailo al mismo tiempo... ¡Pues mucho más divertido que hacer sólo la cama, ¿o no?!
  • Y por último (que este post se me está alargando y me está quitando tiempo de ocio), cuida con quién compartes tu tiempo libre. A medida que vamos ganando años, vamos perdiendo "amigos". Eso significa que nos volvemos más selectivos, ya no tenemos tanto tiempo como cuando eramos adolescentes, así que el poco que disponemos lo queremos aprovechar con gente a la que realmente valoramos, personas que hacen que el tiempo se nos pase volando y que no nos agotan. ¡Cuidado con los chupadores emocionales y las relaciones tóxicas!
Creo que este post vendrá muy bien para una época como ésta. Espero que haya servido al menos, para entretenerte un ratito. Un abrazo.   

miércoles, 13 de julio de 2016

AUTOAMOR INCONDICIONAL

Recientemente tuve una sesión de terapia con una madre y su hija. Le pregunté a la madre si quería a su hija y su "sí" fue inmediato, igual que el "sí" de la hija cuando le pregunté lo mismo con respecto a la madre. Cuando les pregunté por qué, sus respuestas también coincidieron:

- Primero porque es mi hija, segundo porque es mi hija, y tercero porque es mi hija.

La contestación de la hija fue más escueta pero no por ello menos contundente: "Porque es mi madre".

No les pedí que se extendieran más, ambas lo tenían bastante claro. Sólo añadí: "Qué bueno sería que ese mismo amor incondicional que cada una ha expresado por la otra, lo tuvieramos cada uno para con nosotros mismos".

¿No crees que el mundo sería un lugar mejor si...

... nos quisiéramos ya fuéramos altos, bajitos, gordos, delgados, blancos o negros, porque soy yo?

... nos quisiéramos ya fuéramos más o menos listos, más o menos habilidosos, más o menos populares, porque soy yo?

... nos quisiéramos ya fuéramos ricos o pobres, tivieramos más cosas o menos, o un trabajo u otro, porque soy yo?

... nos quisiéramos ya nos salieran las cosas bien o no, cuando acertamos o nos equivocamos, cuando triunfamos y cuando fracasamos, porque soy yo?

... nos quisiéramos si me dices sí y si me dices no, si me das un abrazo o si me das la espalda, cuando me entregues todo tu amor o me regales todo tu desprecio, porque soy yo?

Dirás que estas palabras son muy bonitas, pero que esto es muy difícil. ¿Lo es? Realmente, ¿tan difícil es llegar al Autoamor Incondicional? 

¿Qué hizo falta para que amaras a tus padres, que fueran perfectos? ¿Nunca te castigaron sin razón, siempre estuvieron presentes, lo sabían todo, te lo dieron todo?

¿Tuvieron tus hijos que graduarse y luego hacer un Máster para que les amaras de manera incondicional?

Sólo es difícil llegar a un sitio, si no conoces el camino.

Y el camino del Autoamor Incondicional no es otro que la Aceptación.

Aceptar que no tienes un cuerpo 10, que no eres perfecto, que no tienes todo lo que deseas, que no gustas a todo el mundo, que hay muchas cosas en la vida que no te van a salir bien y que no vas a conseguir nunca.

Y aceptar que no necesitas nada de eso para quererte. ¿Por qué? Porque eres tú. Y con eso vale.

Este viernes 15 de Julio de 19:00 a 21:00 estaré dando un nuevo Taller de Autoestima: ¡Soy imperfecto y me alegro! Será diferente a cómo lo he planteado otras veces, no tan mío y sí más tuyo, para que lo experimentes a través del hacer y a través del compartir, y aprendamos de esta manera nuevas formas de vivirnos a nosotros mismos.

Y de aceptarnos, valorarnos y amarnos a nosotros mismos. 

Al fin y al cabo creo que cuando nos damos lo mejor a nosotros, de alguna manera, nos predisponemos para darle lo mejor a los demás.

Y creo que no es ésta una mala premisa, para un mundo mejor. Un abrazo.